Un edificio corporativo de 14 niveles sobre la Avenida Apoquindo necesitaba una solución ante la amplificación sísmica del suelo tipo II. El equipo técnico propuso un sistema de aislación basal con 28 unidades, combinando aisladores de alto amortiguamiento y deslizadores planos. El diseño en Las Condes exige manejar la cercanía a la Falla de Ramón y la respuesta dinámica de los depósitos fluvioaluvionales del Mapocho. Integrar el ensayo CPT fue clave para definir la rigidez del estrato de apoyo sin alterar las muestras. La compatibilidad con la estructura se verificó mediante análisis tiempo-historia no lineal. El resultado fue un desempeño operacional continuo tras el sismo máximo considerado. Cada proyecto en la comuna demanda un estudio de peligrosidad sísmica específico, ajustado a la ordenanza local.
Un sistema de aislación bien diseñado reduce las fuerzas sísmicas sobre la superestructura en un factor de 3 a 5 comparado con una base fija.
