En Las Condes, con suelos que van desde gravas fluviales en el sector oriente hasta depósitos finos en las cercanías del Mapocho, la capacidad de soporte de la subrasante varía drásticamente en pocos metros. Esa heterogeneidad, sumada a un tránsito diario que supera los 200.000 vehículos en arterias como Apoquindo, exige un estudio CBR que capture la realidad geotécnica sin idealizaciones. Un ensayo CBR mal ejecutado, o con muestras que no representan la humedad de equilibrio de la zona, deriva en espesores de pavimento insuficientes y deformaciones prematuras. Por eso el equipo técnico aplica procedimientos normalizados que incluyen compactación controlada según la energía especificada y saturación previa de probetas para simular las condiciones más desfavorables que el pavimento enfrentará en Las Condes, donde la combinación de riego de áreas verdes y napas colgadas eleva la humedad del subsuelo en varios sectores. Complementamos el ensayo con una evaluación granulométrica que verifica la fracción fina y la plasticidad del material, factores que inciden directamente en el hinchamiento y la pérdida de resistencia bajo carga repetida.
El valor CBR no es una propiedad intrínseca del suelo: depende de la densidad, la humedad y el confinamiento. Medirlo bajo condiciones realistas de servicio es lo que evita sobredimensionar o subdimensionar el pavimento.
