En Las Condes vemos con frecuencia suelos finos que no siempre se comportan como el proyectista espera. La arcilla del piedemonte cordillerano, mezclada con limos de arrastre desde la precordillera, cambia de consistencia con muy poca agua. Por eso el ensayo de Límites de Atterberg no es un trámite de laboratorio más: es la carta de navegación para saber si el suelo va a expandirse con las lluvias de junio o si perderá resistencia al saturarse. Cuando complementamos este análisis con una granulometría completa, podemos distinguir con precisión la fracción fina que controla el comportamiento plástico. En nuestra experiencia en la comuna, desde proyectos en San Damián hasta obras viales en Avenida Las Condes, el límite líquido suele ser el parámetro que define los ajustes de cimentación.
Un índice de plasticidad superior a 15 en los suelos de Las Condes ya obliga a revisar el diseño de drenajes y cimentaciones.
