El piedemonte andino sobre el que se asienta Las Condes presenta una geología compleja donde los depósitos fluviales gruesos alternan con lentes de finos. La aceleración sísmica esperada en esta comuna, con suelos tipo C y D según la clasificación del Decreto Supremo 61, obliga a un control riguroso de la densidad relativa. En nuestra experiencia, una vibrocompactación mal calibrada en estos perfiles deja capas sueltas que, bajo la demanda cíclica del terremoto chileno, desarrollan asentamientos diferenciales severos. Por eso el diseño parte de una campaña de reconocimiento que incluya ensayos de penetración estándar para mapear la variabilidad lateral, y se complementa con calicatas donde el manto granular aflora a menos de tres metros. La zonificación sísmica de Las Condes, con sectores que amplifican las ondas de corte, convierte la densificación profunda en una necesidad estructural, no en una opción de mejora.
La densidad relativa post-vibrocompactación en Las Condes debe superar el 75% para evitar el colapso por licuefacción bajo un sismo de diseño Mw 8.5.
