Las Condes no es un suelo uniforme. Basta comparar la terraza fluvial alta del sector de San Carlos de Apoquindo, con gravas arenosas densas del abanico aluvial del Mapocho, frente a los limos finos que aparecen hacia la precordillera en Los Dominicos. Esa diferencia de origen geológico es la razón por la que un análisis granulométrico (tamices + hidrómetro) entrega información vital antes de cualquier cimentación. En laboratorio vemos cómo la distribución de tamaños de partícula cambia completamente en menos de dos kilómetros, y eso impacta directamente en la permeabilidad, la compactación y el potencial de licuefacción. Para obra en zonas con fracción fina importante, complementamos el estudio con un ensayo de límites de Atterberg que afina la clasificación del material cohesivo. La norma chilena NCh1508 exige esta caracterización como paso obligatorio en toda prospección de mecánica de suelos, y en nuestra experiencia en la comuna, es el punto de partida para un diseño de fundación confiable.
En Las Condes, la granulometría define si un suelo drena libremente o retiene agua capilar, un dato que cambia el diseño de drenajes de un edificio entero.
