En una comuna donde más del 60% del territorio se extiende sobre laderas de la precordillera andina, con pendientes que superan los 15 grados, el diseño de anclajes no es un trámite: es una decisión estructural. Las Condes concentra edificios de altura, centros comerciales con subterráneos profundos y viviendas unifamiliares en terrenos de grava mal graduada con matriz arenosa. Aquí, la combinación de sismicidad activa —la falla de Ramón pasa a menos de 5 km— y suelos transportados obliga a que todo sistema de retención parta de una verificación de tracción sobre el bulbo de anclaje. Nuestro equipo aborda el diseño de anclajes activos y pasivos con campañas de campo que incluyen ensayos de penetración estándar para definir la longitud del bulbo en gravas, y modelación con parámetros de corte directo para simular la interacción lechada-suelo en el contacto con la roca meteorizada típica de la zona oriente de Santiago.
En laderas con pendiente mayor al 15% no se diseña el anclaje para la carga de servicio: se diseña para la deformación admisible de la estructura vecina.
